En nuestras historias ocurren cambios drásticos, somos seres felices, no sabemos que es el miedo o el stress, tenemos todo el éxito económico, espiritual, social, todo nos sonríe. Para cumplir nuestra misión sobre la tierra seguramente nos hace falta conocer el miedo, el sufrimiento y el stress, lo que no quiero decir que esos elementos sean necesarios para cumplir cualquier misión. Lo cierto es que de 2005 hasta septiembre de 2011 llevé mi tragedia personal y miedos, como algo que me correspondía vivir, no porque lo creyera, sino porque así lo entendí y decidí.
En 2011 decidí dar un vuelco a mi vida, cambié todas las cosas, ingresé a un nuevo mundo, en el cual descubrí que podía dejarlo todo menos mis miedos a los que debía enfrentar y controlar.
Después de andar muchas montañas, ríos y cascadas, cercanas a Bogotá, armé mi vida emocional y familiar con ese gran equipo de María Claudia e Isabel.
En esa nueva vida, con ese maravilloso equipo y buscando acabar con los miedos, que hasta 2005 nunca tuve, llevo 11 años viviendo, siendo y disfrutando del presente que voy decidiendo, en este nuevo camino me he vuelto un gran conocedor de mi País Colombia, al que, sin ser pretencioso, creo conocer casi todo, en su gente, fauna y flora, sus ciudades, poblaciones y particularmente en sus ríos, lagunas, cascadas, páramos, nevados. Al igual puedo decir de Ecuador, Venezuela y Méjico de los cuales he efectuado interesantes recorridos.
Bueno, Felicidad, armonía y miedos, la condición humana tiene sus fortalezas y debilidades, pero que maravilloso es vivirla. En ese proceso conocí el río Guejar, en el Departamento del Meta, donde hicimos rafting, con mi hija, mi mujer y con Alejandro, nuestro gran amigo y emprendedor de Cubarral.
El Rafting es un deporte aventura increíble, en balsas para 8 personas, con solo el vestido de baño (además de casco y salvavidas), agarrados solo con un pie de un ángulo de la balsa y con un remo que hace de timón, motor y objeto de celebración, acometimos la aventura muchas veces.
El cañón del rio Guejar es una fantasía: Las enormes piedras, el agua torrentosa, sus piscinas y lagunas naturales, la exuberante vegetación de su entorno, las montañas rocosas a lado y lado de más de 25 metros de altura permiten la caída en su lecho de más de una veintena de cascadas cristalinas.
En ese para muchos el rio más lindo del mundo, Entre San Juan de Arama y Mesetas, poblaciones al borde del piedemonte llanero, a la izquierda al lado de un puente metálico, en una pequeña playa, comienza la odisea. Ya habíamos efectuado el recorrido varias veces, partiendo de esa playita, por 17 kilómetros en aguas cristalinas y muy torrentosas, es un rio bello y bravo
Un día martes llegamos a la playita, en nuestro nissan almera 2005 gris, que nos acompañó por 10 años en todos los recorridos, nos reunimos con otros 22 aventureros y arrancamos en 3 balsas, rio abajo, no sin antes recibir las instrucciones del guía, el rio como siempre torrentoso, nos bajamos descansamos y reímos en una pequeña isla.
Continuamos, íbamos de terceros, desde este tercer lugar aprecié lo rápido y escabroso de la bajada de las 2 primeras balsas y lo raudo de la cogida de una curva en medio de grandes piedras, nuestra balsa entró a la curva, el guía tardó un segundo en darnos la orden de cambio de dirección y salimos disparados hacia un recodo del rio, contra la inmensa roca montañosa.
En un instante me encontré solo, debajo de la balsa que se había volteado, la tenía encima, mi cabeza estaba entre el nivel del agua y la balsa, en el espacio de los viajeros, el agua subía de nivel y se movía con gran fuerza, a cada instante mi cámara de visión y aire se reducía, aprecié que era imposible quitarme la balsa de encima y me lancé hacia abajo en diagonal con toda fuerza por unos 6 metros y luego subí a la superficie, sacando la cabeza y sintiendo el gran agite de las aguas del rio, me orienté hacia la orilla y nadé unos 30 metros hasta que toque el borde del río.
Hice un reconocimiento y solo vi a uno de mis compañeros agarrado de la gran roca como a unos 8 metros hasta donde había sido lanzado, nos hicimos señas, lo aprecié maltratado pero sano; me senté a la orilla del rio y aprecié su fuerza, al frente, el agua a gran velocidad, sus ondulaciones, su espuma, su transparencia, las grandes piedras; a la orilla del rio, de frente la gran montaña, con un verdor exuberante, en esta parte inclinada como de unos 80 grados.
Me revisé y no tenia ninguna herida ni maltrato, solo estaba cansado, me encontraba en un recodo del rio, en una gran curva, muy marcada, el rio continuaba con su gran fuerza y caudal, en el codo se formaba una especie de pequeña laguna briosa, con muchos troncos y hojarasca, yo estaba sentado en un barrial y detrás tenia un pliegue de la gran montaña con gran verdor, de su parte alta caía a la laguna una hermosa cascada absolutamente cristalina , me puse de pie, fui bajo la cascada me bañe y nadé en el plato de su caída.
El muchacho, logró bajar de la gran roca, nos alegramos de estar vivos, al apreciar la dimensión del golpe de la balsa contra la roca, no nos quedó ninguna duda de nuestra fortuna por estar sanos y salvos, él con algunos golpes y cortadas, agradecía a su Dios la protección, yo reconocía mi nueva oportunidad. La montaña de gran verdor, el brioso rio, la pequeña laguna, la cristalina cascada, con su plato de caída bien marcado entre la laguna, la montaña de atrás y su verdor, pero estábamos solos, la balsa parecía un juguete golpeando contra la roca y nuestros compañeros de balsa no estaban, como tampoco estaban los de las otras dos balsas.
Los otros seis compañeros de la balsa, tres hombres y tres mujeres, salieron volando por el impacto y cayeron al lecho del rio, que los arrastró rio abajo, siendo recogidos un kilómetro adelante, por los compañeros, en las otras dos balsas, todos tenían algunos golpes y contusiones, pero estaban bien, gracias entre otras cosas a su buen estado físico y buena natación.
Transcurren unos 20 minutos desde el impacto, pero, ¿qué pasó con los que faltan, donde están Luis Eduardo y Gustavo? ¿Qué fue de ellos? ¿No aparecen, se mataron? Isabel muy estresada lloraba y pedía por la búsqueda de Luis Eduardo. Era imposible regresar rio arriba en las balsas, se arrimaron a la orilla; decidieron que la mitad, 11 personas, incluida Isabel, subirían por la orilla buscado en las aguas y mirando hacia las rocas del frente.
Tras unos 18 minutos de subida por la orilla, en juiciosa búsqueda, llegaron frente al recodo del impacto y allá al frente, a unos 70 metros vieron las majestuosas montañas con su fuerte verdor, la cristalina cascada, cuyas aguas caían con fuerza en el plato al borde de la pequeña laguna, el agua jugaba con la balsa volteada y allí estaban Gustavo y Luis Eduardo que saludaban con señas y gritos de alegría.
Al comenzar en el deporte del rafting, un año antes de este impacto, uno de mis entrenadores me indicó: “algún día puede ocurrir que como consecuencia de las fuertes corrientes de algún río, la balsa se voltee y quede sobre usted, el agua subirá agitada y llenará la cámara de pasajeros, atrapado se quedará sin aire y se ahogará si no sale de ahí, no intente voltear la balsa, pues nunca lo logrará, su peso es enorme y usted no tiene donde apoyarse, no lo piense, láncese, mínimo 5 metros, hacia lo profundo en diagonal y suba de igual forma en otra dirección¨
Esta instrucción me salvó la vida, El Guejar me enseñó que se debe aprender en todos los asuntos de la vida y que se debe escuchar a los Maestros, es cosa de vida o muerte.
Un día viernes decidimos ir con Isabel hacia Lejanías, Meta para tratar de conocer el nacimiento del rio Guejar que tanto nos encantaba. Tanto Lejanías como Mesetas son lindas poblaciones que se encuentran. a media montaña en la cordillera oriental, en la base de lo que finalmente es el páramo de Sumapaz.
Salimos de Lejanías, bien temprano, en nuestro poderoso Nissan almera 2005, que siempre nos acompañó hasta que nos lo saquearon de tal manera en la calle 39 con carrera 21 de Bogotá, que el seguro nos lo declaró como pérdida total, para su indemnización.
Luego de un cuarto de hora de viaje encontramos un grupo del ejército, unos 20 soldados, un sargento y un teniente, con muchas, grandes y pesadas armas, nos averiguaron para donde íbamos, al decirlo, no lo podían creer, llamaron al teniente quien de nuevo nos preguntó el motivo y destino de nuestro viaje y al responderle “vamos a conocer donde nace el rio guejar” no sabía que hacer, nos miraba, no nos pidieron documentos y finalmente muy serio dijo, señalando el piso: ¨”solo hasta aquí, yo respondo por ustedes, a partir de aquí mandan otros muchachos, ellos responden por ustedes”
Vale la pena decir que en todos nuestros recorridos por Colombia y otros países solo tuvimos un percance contra nuestros bienes, en la carrera 21, con calle 39 de Bogotá y que, a propósito del teniente, nuestros viajes entre 2011 y 2016 tuvieron como algo normal encontrarnos alternativamente con el ejercito nacional y con varios ejércitos irregulares, guerrilleros entre otros y siempre recibimos buen trato y apoyo de los dos o tres bandos.
A partir de septiembre de 2016, se nota una mayor tranquilidad de la gente en hacer viajes y turismo de aventura, antes encontrábamos muy poca gente en nuestros caminos, ahora es normal encontrar mucha gente, con las cosas que trae el turismo tanto para la gente como para la Naturaleza y su mantenimiento.
Pero bueno, vamos camino arriba por la cordillera oriental rumbo al nacimiento del Guejar, siguiendo el camino del rio, pasamos por piscinas y toboganes naturales, 2 cascadas y llegamos finalmente a una última cascada a la cual nos atrevimos llamar, la cascada azul, nunca habíamos visto esa belleza de cristal azul. No había más paso hacia arriba por ninguna parte y por tanto decidimos que ahí nacía el rio Guejar, reconociendo que sus aguas provenían del Páramo de Sumapaz, el más grande del mundo, nacimiento de muchas aguas que van al Magdalena, el Amazonas y el Orinoco.
En esta bella cascada de agua azul cristalina, el Guejar me dio su tercera enseñanza, si considero que la segunda fue la del teniente, guerrilleros y demás bandos, con quienes aprendí, que no tenemos enemigos ni bandos y pertenecemos a una gran nación, privilegiada por la Naturaleza.
Mi tercer aprendizaje me lo dio el agua de la “cascada Azul”, al apreciar su belleza pensé “no hay agua más pura que esta, debemos beber de ella” tomé manotadas de agua de la base de la cascada, Isabel hizo lo mismo a unos 8 metros de distancia.
Ya en Bogotá de regreso, subí a Monserrate y noté que estaba algo lento, ya que demoraba 5 minutos más de lo normal en subir, al día siguiente volví y ya fueron 10 minutos de más, pensé que estaba agotado. Me encuentro con mi hermana Marina y me dice “usted está muy amarillo, debe estar enfermo”, caigo en cuenta que debía estar enfermo, no había caído en cuenta porque nunca lo había estado.
Prendo mis alarmas, voy de consulta al cardio infantil, me revisa el infectólogo, ordena cultivo de una muestra, cuyo resultado se conocerá en 40 días, comento: “en 40 días ya estaré muerto“ acudo a mi Hermano y buen amigo Tomás Cipriano, médico inmunólogo, quien inmediatamente me dice que el agua que tome contenía una bacteria proveniente de la orina de un roedor, por lo cual de inmediato comencé un tratamiento de 6 vacunas alemanas aplicadas en forma intravenosa 2 veces al día por un mes, que me aplicó Isabel, quien no se infectó pues tomó el agua a 8 metros de la que yo tomé y allí no había orinado roedor alguno.
La primera semana estuve realmente muy enfermo y luego comencé a mejorar, al día 20, del hospital me indicaron el resultado de la muestra y me ordenaron antibióticos. A los 40 días me llamaron del cardio infantil y el infectólogo dijo que mi situación había sido muy delicada, ya que en casos como el mío y por esa bacteria fallecían el 80% de los afectados y un 10% quedaban con alto grado de invalidez; le comenté esto a mi hermano y amigo Tomás Cipriano, quien me dijo que realmente mueren más del 90%.
La vida es un permanente aprendizaje, El rio Guejar, me enseñó que:
-Siempre tenemos que aprender y en todo momento aparece nuestro Maestro al cual debemos atender.
-si remamos armónicamente, haciendo adecuadamente la misión que nos corresponde, no pereceremos.
-Nosotros junto a la naturaleza compartimos en paz y amor, hacemos la realidad y en ella nunca hay enemigos.
-Así como nunca nos bañamos dos veces en el mismo río, tampoco debemos beber agua en cualquier rio.
LUIS EDUARDO MUÑOZ HERRERA
Bogotá, abril 25 de 2023
